Éste es el tipo “clásico” de lentillas, fabricadas mayoritariamente entre los años 30 y finales de los 70. Originariamente sólo estaban compuestas de polimetilmetacrilato (PMMA).

Las lentillas rígidas poseen unas propiedades ópticas excelentes, son fáciles de limpiar y precisan de un cuidado mínimo. Sin embargo el PMMA no permite un paso de oxígeno suficiente, lo cual reduce la tolerancia de las lentillas. La adición de silicona o flúor permite aumentar el paso de oxígeno, surgiendo así las lentes de contacto semirrígidas y flexibles a la vez, con un nivel adecuado de paso de oxígeno.